¿Cómo se manifiesta en Costa Rica?

En las elecciones de 2010 la Red de Control Ciudadano (RCC) (1) realizó una Auditoría Electoral Ciudadana sobre este proceso, donde analizó la participación y representación política de las mujeres. En este análisis documentó diferentes manifestaciones de violencia política, entre las cuales están:

  1. En ocasiones las mujeres son utilizadas como relleno y manipuladas para beneficiar los intereses de los hombres a cambio de algunas cuotas de poder.
  2. La presencia de diversas prácticas agresivas tanto de hombres como de mujeres, que se dan como parte de la cultura política partidaria, como uno de los aspectos más dolorosos y difíciles de manejar. Incluyen prácticas de engaño, descalificación y competencia desleal.
  3. La distinta valoración social que se hace de las manifestaciones de defensa, autoafirmación y en algunos casos de agresión, que suelen presentarse en el terreno político, cuando son asumidas por hombres y por mujeres. Estas manifestaciones no son legitimadas y tienden a ser censuradas en el caso de las mujeres, quienes suelen enfrentar el estigma social y el conflicto subjetivo que implica alejarse del ideal social de “la mujer”. Para los hombres este tipo de manifestaciones son consideradas un signo positivo y “natural” de su masculinidad.
  4. Las mujeres tienden a enfrentar manifestaciones específicas de violencia tales como la descalificación, la invisibilización de sus méritos y el acoso sexual. Por ejemplo, una de las entrevistadas refirió que al ganar en unas elecciones un puesto de elección popular, un compañero de partido le dijo, a manera de cumplido: “Usted es muy buena, pero lástima que sea mujer”. También refirió que ante los avances en su carrera política dentro del partido, enfrentaba constantemente insinuaciones de que las cosas se las habían regalado por ser linda y joven, además de comentarios sexualizados acerca de su cuerpo y que se refirieran a ella como “chiquita”.
  5. A diferencia de los hombres, a las mujeres se les exige “hacer méritos” y “ganarse los derechos de piso” para acceder a los puestos de poder y decisión. Como lo señala Line Bareiro (1996), las mujeres tienden a ser tratadas como ajenas a la política. Una de las entrevistadas señalaba: “los hombres no tienen ese deber de demostrar, para las mujeres es más duro porque se les evalúa más duro”.
  6. Los partidos políticos tienden a privilegiar las candidaturas de mujeres que no amenazan la estructura de poder. Mujeres que funcionan de forma más autónoma, que se atreven a discutir, argumentar y disentir de las líneas de los principales líderes de los partidos tienen mayores dificultades para acceder a estos puestos. El poder y la visibilidad de las mujeres pueden resultar altamente deseables para los partidos y sus líderes, es la autonomía de las mujeres lo que pareciera resultar más amenazante y es cobrada de forma más acentuada que a los hombres.
  7. Las mujeres participan muchas veces con insuficiente conocimiento, formación y experiencia práctica sobre el manejo político.
  8. Algunas decisiones claves de los partidos son tomadas informalmente. En la informalidad tienden a operar los patrones culturales de poder tradicionales, lo cual suele beneficiar a los hombres que suelen tener mayor influencia y poder dentro de los partidos.
  9. Una campaña requiere de una fuerte erogación económica y las mujeres tienen mayores dificultades para acceder a los recursos. La realidad de las mujeres es diversa, no solo porque sus realidades económicas personales son diferentes, sino porque también existe una fuerte desigualdad relacionada con el poder económico y el acceso a recursos que tienen los partidos políticos en los que participan.  

Una de las expresiones de violencia política más frecuentes en Costa Rica es la que se ejerce contra mujeres electas como Vicealcaldesas a las que no se les asigna presupuesto ni se les dan responsabilidades o tareas, lo que las anula como mujeres políticas. Ganar unas elecciones no le garantiza a las mujeres el ejercicio político en sus cargos, ya que de numerosas formas se puede boicotear su trabajo, no informándolas de reuniones, desvalorizando o no tomando en cuenta sus criterios, ocultando información o brindándoles información falsa. 

(1). La Red de Control Ciudadano (RCC) es un espacio que convoca a personas y organizaciones sociales diversas, constituida en febrero del 2005 e impulsada por el Programa de Participación Ciudadana del Centro de Estudios y Publicaciones Alforja.